COFFEE AND CIGARETTES Gajes del oficio de moza.

Raro en (re) conocerte.

No es algo que haya hecho muchas veces. De hecho este es mi segundo trabajo como moza (el primero duró sólo 7 días). Después de haber pasado por casi todas las áreas de una empresa de turismo o un hotel, sentada frente a un monitor absorbiendo su incandescencia radiactiva y usando un uniforme durante 8 o 9 horas, me veo llevando café en una bandeja en jeans y zapatillas para correr. Y de veras que corro. Lo que me gusta de este trabajo –además de que uso poco la computadora- es que se vive el presente todos los días. No hay nada antes de atender a un cliente, ni después de cobrarle. Uno se desplaza por la cafetería, el patio y el restaurante subiendo y bajando las escaleras durante horas sin tener conciencia del estado físico que está desarrollando (Algo que los músculos  resienten al final de la jornada, pero que más adelante agradecen). Las horas pasan como en un sueño afectado por la cafeína; las secuencias van cayendo vertiginosamente hasta que el último cliente se levanta de la mesa y se va a su casa.

Gemelos

Los mozos (a los que nos gusta trabajar) queremos ante todo ser serviciales y que el cliente la pase bien. Pero este tierno e inocente anhelo que viene desde lo más profundo de nuestra naturaleza hospitalaria no siempre se realiza. Los mozos no son los mismos de hace 50 años, las exigencias cambiaron. Los mozos de ahora no tenemos memoria, así que debemos llevar un anotador para retener las órdenes. Somos los meseros del mundo fragmentado que nos dejó la posmodernidad. Tampoco conocemos íntimamente a nuestros clientes frecuentes y sus preferencias, ya que hay tanto tráfico de gente que perdemos rastro de quienes dejaron de venir. Los mozos de ahora no somos fisicoculturistas de la bandeja: Sólo somos estudiantes que necesitan hacer unos mangos el fin de semana, o  jóvenes graduados que quieren hacer la diferencia, o adolescentes de treinta y tantos que nunca terminaron una carrera y que como ya trabajaron en dos o tres bares voilà: Serás  mozo o no serás nada. Por eso llevamos las cosas en la mano y si no nos alcanzan las manos las llevamos en la bandeja, y si no tenemos fuerza suficiente para sostenerla con una mano estratégicamente ubicada  en el centro de gravedad, entonces la llevamos con las dos caminando sigilosamente como un equilibrista de circo (A veces el café llega un poco desbordado sobre la servilleta del platito). Pero tenemos nuestro propio estilo. Ya no trabajamos sólo por encargo para satisfacer las necesidades del cliente, sino que el cliente tiene que entender que somos así y eso también es parte del servicio. Los mozos de las vanguardias del siglo XXI atienden al cliente según su propia visión del mundo. Antiguos o modernos: Uno de los dos debe ser el gemelo malvado.

En algún lugar de California

Están los que sólo se dedican a ser mozos y están los que vienen a las cinco de la tarde después de haberse dedicado heroicamente a realizar otra actividad por el bien de la sociedad. ¿Trabajar en un bar es un valioso conocimiento extra, como hablar otro idioma, o una indignante tarea mal paga que estamos obligados a hacer aunque tengamos aptitudes profesionales para otras cosas? Sea como fuere, todos los días el mozo naufraga en esta dualidad existencial en la que jamás se repara seriamente. Estoy segura de que quien está sentado esperando su comida no ve en el mozo algo más que el medio de transporte de sus deseos gastronómicos. Por lo menos nos dejan poner la música, así que nos desquitamos escuchando lo que nos gusta a cada uno. En algún lugar de Córdoba suenan los Stooges en You Tube. En algún lugar de California Iggy Pop hace tiempo frente a una jukebox.

Esas cosas te matarán

Levantarse tarde. No almorzar. Desayunar café y tal vez criollos a las seis de la tarde. Correr. Estresarse. Enojarse con los de la cocina. Discutir con un compañero. Tener un hambre voraz. ¨Caranchear¨ alguna sobra impoluta en uno de los viajes a la bacha. Seguir corriendo. Hablar y no ser escuchado. Gritar y ser callado. Odiar a la gente porque no se va. Tener que ir a decirle a los clientes, que no se dan cuenta que hace 9 horas que estamos ahí, que en un rato cerramos el bar.  Pedir adelantos. Tomar litros de cerveza. Cenar a la madrugada algo frecuentemente desagradable. Salir a fumar sueños a la vereda. Eventualmente salir por ahí a seguir tomando y fumando; o bien volver a casa tarde, con frío, y llegar cuando empieza a cantar el gallo. Levantarse tarde.

Renée

Hay cosas que nunca deberían encontrarse entre sí en la vida: El mozo demasiado servicial con el cliente que quiere que lo dejen en paz. El  mozo cansino con una plaza llena un domingo a la tarde. El mozo canchero con el cliente quisquilloso. El cliente en apuros con el baño tapado. El vino con la cerveza. El destapador con el bolsillo del delantal roto. La comida con la mesa sin comensales porque la gente se cansó de esperar. El postre con el salero. El encargado con un error del mozo. El edulcorante con un mojito. El edulcorante con cualquier cosa. Las camisas de gaza con las tachas. Renée French y E.J. Rodríguez.

No hay problema

¿En un bar? ¿Y que se te dio por trabajar de moza a vos? Claro, es provisorio…hasta que definas lo que vas a hacer o encuentres algo “mejor”. ¡Yo pensé que todavía estabas de viaje! Bueno, sirve la experiencia, ¿No?…¿Tan poco te pagan? Te están explotando te aviso. Escalá, fíjate si te ponen en la caja así ganás más. Debe ser entretenido. Debe ser liberador no tener que trabajar en una oficina. ¿Estás segura de que estás bien ahí? ¿Estás enojada? ¿Estás cansada? ¿Qué te pasa?

Il n’y a pas de problème. I’m sorry to disappoint you.

Primas

Un bar puede en muchos casos ser el encuentro de dos mundos muy diferentes -aunque emparentados-. Me siento en un bar, voy a distenderme y –por qué no- a emborracharme. Las horas pasan en mi burbuja personal y no tengo mucha conciencia de lo que está ocurriendo al rededor. Si toca una banda, me ubico en donde pueda verla. Me cuelgo mirando el estampado del mantel (qué pintoresco, parece el mantel de mi abuela). Me pido una cerveza y la hago durar una hora y media. La moza nunca me mira, hace veinte minutos que le pedí maní por segunda vez y no viene ¿Tan difícil es hacer eso? Miro el menú un rato largo y termino pidiendo un tostado. Me quedo hasta que las velas no ardan. Me voy cuando la noche ya no tiene nada más para ofrecerme. Dejo quince pesos de propina… nah, es mucho. Mejor dejo siete. Soy moza. Estoy en un caos de gente que levanta la mano para llamarme. Tengo ochocientas comandas. No puedo circular con agilidad porque adelante tengo tres señoras que se pararon a mirar las macetas de la pared. La banda que toca está buena, pero no puedo prestarle atención. La próxima tal vez. No doy más, me quiero sentar. Hay un par que ya me preguntó cuatro veces si se liberó una mesa. La flaca de allá hace dos horas que está sentada tomando una birra y no quiere nada más ¿Por qué no se va así ubico a los que quieren  consumir? Ya es tarde, voy a empezar a apagar las luces. No funciona, hay que cortar la música. Bueno, les llevo la cuenta y listo. ¡¡¡¿¿¿SIETE PESOS DE PROPINA???!!!! Hija de p…

La bobina de Tesla        

El novedoso encanto de sentarse a tomar algo en un galpón reciclado o en una casa en ruinas, cuya decoración y/o mobiliario están conformados por objetos antiguos ya inútiles que nos remiten a épocas en las que probablemente no vivimos. No importa lo mugriento que esté. La gente igual se tira el ropero encima y sale a mostrarse, según la costumbre, en un ámbito social en donde es posible que no conozca a nadie. Salida en pareja: El tipo observa atentamente la parte trasera del cuerpo de la moza. La chica le dice ¨Si volvés a mirarle el culo nos vamos¨. Por debajo de las plataformas combinadas horriblemente con una camisa de gaza y del perfume de mil quinientos pesos que usa David Bekham, pasa un torrente de frustración e incertidumbre. Salida de parejas: Los hombres son amigos entre sí, las mujeres tienen que caerse bien forzosamente.   O bien, las mujeres son amigas entre sí y los hombres –que se dan cuenta de que no tienen mucho en común- se ponen a hablar de fútbol. O de cuánto cuestan los celulares (arggg). Salida entre amigos: Momento ideal para hablar mal de los que no están (pesimismo femenino), o para fabular sobre sí mismos (optimismo masculino). No importa, hay que mantener las formas. Para poner los pies sobre la tierra están los espejos del baño.

¿Primos?

No puedo enojarme con la gente. Simplemente no puedo juzgarlos porque yo también a veces soy la que se sienta en la mesita a pedirle deseos al hada madrina. Pero me pregunto si hay necesidad de hacer algunas cosas, como por ejemplo una mesa de siete personas en la cual una me pide un café y cuando lo llevo otra persona me pide uno, y así cada vez que voy me van pidiendo de a un café. ¿No sería más simple pedir todos los cafés al mismo tiempo? Otra cosa: Les dejo el menú de cervezas en donde se explica cada variedad, la disponibilidad y el precio. Cuando voy a tomar el pedido me preguntan “¿Qué cervezas tenés?” O los que dan por sentado que como es un bar con  paredes de ladrillo visto tenemos la obligación moral de ofrecer mate y empanadas. De lo contrario se levantan y se van.  O la señora que me dijo que deberíamos ponerle menos ron al café cubano porque después no puede manejar. ¿POR QUÉ NO SE PIDE UNA LECHE CHOCOLATADA ENTONCES? No, bueno, no puedo enojarme con la gente. Porque me echan.

Delirium

El sueño del pibe para un mozo es trabajar en ese bar.

¿Qué no le puede faltar a un mozo medianamente decente?

  • El destapador-sacacorcho es para el mozo lo que la Victorinox para Mac Gyver.
  • Nunca debe faltar un anotador –que bien puede estar hecho artesanalmente con papeles borrador abrochados en un costado- …
  • …y una lapicera (Que funcione. Es fundamental corroborar esto antes de empezar a trabajar, para no quedar como poco listos además de desmemoriados).
  • Un encendedor. Aunque uno no sea fumador es muy importante tenerlo cuando un cliente pide ¨fuego¨.
  • Un delantal con un bolsillo adelante lo suficientemente espacioso como para contener los utensilios anteriormente mencionados.
  • Zapatillas para correr. Puede ser cualquier tipo de calzado cómodo; pero si son zapatillas para correr, mejor. Y si se las compra el día en que hacen descuento para compras con tarjeta, fantástico.

Champagne

Para el mozo que siente que ha perdido la pista del mundo, que ya no se identifica con lo que hace, he aquí este consuelo: No estás solo. Hagámos de cuenta que este café es champaña y brindemos para celebrar nuestro oficio, como la gente con clase. Brindemos, por el París de los años veinte y por Nueva York in the late seventies. Ah… Délicieux.

coffee-and-cigarettes

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Un comentario en “COFFEE AND CIGARETTES Gajes del oficio de moza.

  1. Muy bueno Laura, soy gastronomico. Me hiciste el dia con este post jaja !!
    Soy de esos que ya no se sienten identificado con los gajes del oficio, aunque al final del servicio sigo sintiendo esa mezcla de satisfaccion y hartazgo.

    Un saludo desde Dinamarca, ( buscando trabajo, de mozo o cocinero, claro.)

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